miércoles, 12 de diciembre de 2012

un solo ser

Mis manos bailaban sobre su espalda, recorriéndola toda ella, una y un sin fin de veces. Nuestros labios pedían más que fuego y cada beso era mejor que el anterior. Sus ojos eran una invitación al descontrol y yo no iba a parar. Mi mano le recorrió lentamente el abdomen jugando con su camiseta y elevándola cada vez más. Sus labios se despegaron tan solo un instante. El tiempo suficiente para poder coger aire y fundirnos en un solo ser, en un nuevo beso mucho más fogoso e intenso. Nuestras lenguas s e hablaban en un código especial y se acariciaban pidiendo más. Mis dientes mordisqueaban un terreno ajeno, un cuello desnudo donde poder ejercer mi control. Pestañee un par de veces y trate de controlar mi respiración...


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